Infección primaria
Posterior a 2-3 semanas a la transmisión del VIH sucede lo que la infección aguda con su manifestación clínica como el síndrome retroviral agudo. Esto no ocurre en todas las personas infectadas por el VIH, generalmente ocurre en 40 a 90% de los casos como una enfermedad sintomática transitoria.
En este periodo se asocia con altos niveles de replicación viral (Carga viral alta) y a una respuesta inmune específica contra el virus, asimismo con una disminución precipitada de las células T CD4+.
¿Y como es el síndrome retroviral agudo?
El diagnóstico de la infección aguda generalmente es pasado por alto, ya que los síntomas son atribuidos a otras enfermedades virales como el catarro común, además de que no se pueden detectar anticuerpos anti-VIH (ELISA o Western Blot) en etapas tempranas de la infección.
Por lo tanto el diagnóstico requiere de un alto grado de sospecha clínica, basado en los síntomas clínicos e historia de exposición, adicionalmente se requieren pruebas de laboratorio específicas (detección de RNA viral o antígeno p24) para confirmar el diagnóstico.
Un diagnóstico temprano de la infección aguda por el VIH es importante, ya que el paciente puede beneficiarse del tratamiento en esta etapa temprana de la infección y puede prevenirse la infección de las parejas sexuales.
Los síntomas más comunes son
• fiebre,
• cefalea (dolor de cabeza)
• exantema maculopapular o rash (lesiones en la piel),
• úlceras orales,
• linfadenopatía (ganglios inflamado),
• artralgias (dolor en articulaciones)
• faringitis (dolor de garganta),
• hepatoesplenomegalia (crecimiento de hígado y bazo)
• malestar general,
• pérdida de peso,
• diarrea,
• mialgias (dolor muscular)
• alteraciones neurológicas (meningitis aséptica, neuropatías periféricas y otras).
La fase sintomática de la infección aguda o sea el síndrome retroviral agudo, dura entre 7 a 10 días y rara vez dura más de 14 días. La severidad y duración de los síntomas tienen implicaciones pronósticas, o sea, en dado caso de que los síntomas hayan sido más severos y prolongados se ha visto que se ha asociado
con una progresión más de la enfermedad.
Diagnóstico
El diagnóstico de la infección aguda se basa en la detección de la replicación del virus, en ausencia de anticuerpos contra el VIH-1, ya que estos últimos aún no están presentes en esta etapa temprana de la enfermedad.
Están disponibles diferentes pruebas para este diagnóstico. La pruebas más sensibles se basan en la detección en plasma del RNA del VIH-1, o sea la carga viral. Asimismo se pueden utilizar técnicas especiales, como el antígeno p24.
El diagnóstico de la infección aguda por el VIH puede ser confirmado dentro de
las siguientes semanas por medio de una prueba de detección de anticuerpos
contra el VIH-1 o sea cuando sucede la seroconversión. Por lo que ya en este momento es donde se pueden realizar pruebas de ELISA o Western Blot para confirmar el diagnóstico.
¿Y que pasa con el sistema inmune o con los T CD4+?
En lo que respecta al número de linfocitos T CD4+ durante la infección
aguda por el VIH, frecuentemente se observa una disminución marcada del
número de células CD4+, incrementándose posteriormente sin llegar al número
normal inicial. Es en este momento en donde se inicia la fase latente de la enfermedad, en donde los CD4+ llegan a un nivel donde se mantendrán por un periodo prolongado. Durante este tiempo, existe una defensa contra las infecciones oportunistas, por lo que uno se siente bien aunque haya habido una disminución de los CD4+.
La carga viral que al principio de la infección aguda se elevó hasta niveles muy altos (llegando hasta millones de copias/ml), va a disminuir hasta niveles muy bajos, llegando a menos de 10,000 copias/ml. Es donde se llega a un punto de equilibrio o set point, en donde se marca el inicio de la fase latente de la enfermedad.
¿Con qué otras infecciones se puede confundir el síndrome retroviral agudo?
El diagnóstico diferencial más importante es el de la mononucleosis infecciosa. También deben ser considerados los diagnósticos de hepatitis, influenza, toxoplasmosis, sífilis, entre otras.
Tratamiento
Es posible la utilización de la terapia antirretroviral en la infección aguda. Los objetivos de la terapia principalmente son la posibilidad de reducir el número de células infectadas, mantener la respuesta inmunológica específica y posiblemente bajar el punto de equilibrio a largo plazo.
Los beneficios clínicos a largo plazo del inicio temprano del tratamiento aún no han sido demostrados. Debido a muchas interrogantes los pacientes con infección aguda por el VIH deben ser tratados bajo estudios clínicos controlados de investigación. Si esto no es posible, la opción de tratamiento de primera línea estándar debe ser ofrecido y discutido ampliamente.
Es importante que, durante la asesoría, se indique claramente la falta de datos definitivos acerca de los beneficios clínicos y se señalen los riesgos de la terapia antiretroviral.
Bibliografía
• Hoffman-Kamps HIV Medicine 2003, Flying Publisher. www.hivmedicine.com
En español: http://www.hivmedicine.com/textbook/spanish1.htm
• John G. Bartlett. Medical management of HIV infection, 2004.
• http://www.aidsinfo.nih.gov
• http://www.hivinsite.com
En este periodo se asocia con altos niveles de replicación viral (Carga viral alta) y a una respuesta inmune específica contra el virus, asimismo con una disminución precipitada de las células T CD4+.
¿Y como es el síndrome retroviral agudo?
El diagnóstico de la infección aguda generalmente es pasado por alto, ya que los síntomas son atribuidos a otras enfermedades virales como el catarro común, además de que no se pueden detectar anticuerpos anti-VIH (ELISA o Western Blot) en etapas tempranas de la infección.
Por lo tanto el diagnóstico requiere de un alto grado de sospecha clínica, basado en los síntomas clínicos e historia de exposición, adicionalmente se requieren pruebas de laboratorio específicas (detección de RNA viral o antígeno p24) para confirmar el diagnóstico.
Un diagnóstico temprano de la infección aguda por el VIH es importante, ya que el paciente puede beneficiarse del tratamiento en esta etapa temprana de la infección y puede prevenirse la infección de las parejas sexuales.
Los síntomas más comunes son
• fiebre,
• cefalea (dolor de cabeza)
• exantema maculopapular o rash (lesiones en la piel),
• úlceras orales,
• linfadenopatía (ganglios inflamado),
• artralgias (dolor en articulaciones)
• faringitis (dolor de garganta),
• hepatoesplenomegalia (crecimiento de hígado y bazo)
• malestar general,
• pérdida de peso,
• diarrea,
• mialgias (dolor muscular)
• alteraciones neurológicas (meningitis aséptica, neuropatías periféricas y otras).
La fase sintomática de la infección aguda o sea el síndrome retroviral agudo, dura entre 7 a 10 días y rara vez dura más de 14 días. La severidad y duración de los síntomas tienen implicaciones pronósticas, o sea, en dado caso de que los síntomas hayan sido más severos y prolongados se ha visto que se ha asociado
con una progresión más de la enfermedad.
Diagnóstico
El diagnóstico de la infección aguda se basa en la detección de la replicación del virus, en ausencia de anticuerpos contra el VIH-1, ya que estos últimos aún no están presentes en esta etapa temprana de la enfermedad.
Están disponibles diferentes pruebas para este diagnóstico. La pruebas más sensibles se basan en la detección en plasma del RNA del VIH-1, o sea la carga viral. Asimismo se pueden utilizar técnicas especiales, como el antígeno p24.
El diagnóstico de la infección aguda por el VIH puede ser confirmado dentro de
las siguientes semanas por medio de una prueba de detección de anticuerpos
contra el VIH-1 o sea cuando sucede la seroconversión. Por lo que ya en este momento es donde se pueden realizar pruebas de ELISA o Western Blot para confirmar el diagnóstico.
¿Y que pasa con el sistema inmune o con los T CD4+?
En lo que respecta al número de linfocitos T CD4+ durante la infección
aguda por el VIH, frecuentemente se observa una disminución marcada del
número de células CD4+, incrementándose posteriormente sin llegar al número
normal inicial. Es en este momento en donde se inicia la fase latente de la enfermedad, en donde los CD4+ llegan a un nivel donde se mantendrán por un periodo prolongado. Durante este tiempo, existe una defensa contra las infecciones oportunistas, por lo que uno se siente bien aunque haya habido una disminución de los CD4+.
La carga viral que al principio de la infección aguda se elevó hasta niveles muy altos (llegando hasta millones de copias/ml), va a disminuir hasta niveles muy bajos, llegando a menos de 10,000 copias/ml. Es donde se llega a un punto de equilibrio o set point, en donde se marca el inicio de la fase latente de la enfermedad.
¿Con qué otras infecciones se puede confundir el síndrome retroviral agudo?
El diagnóstico diferencial más importante es el de la mononucleosis infecciosa. También deben ser considerados los diagnósticos de hepatitis, influenza, toxoplasmosis, sífilis, entre otras.
Tratamiento
Es posible la utilización de la terapia antirretroviral en la infección aguda. Los objetivos de la terapia principalmente son la posibilidad de reducir el número de células infectadas, mantener la respuesta inmunológica específica y posiblemente bajar el punto de equilibrio a largo plazo.
Los beneficios clínicos a largo plazo del inicio temprano del tratamiento aún no han sido demostrados. Debido a muchas interrogantes los pacientes con infección aguda por el VIH deben ser tratados bajo estudios clínicos controlados de investigación. Si esto no es posible, la opción de tratamiento de primera línea estándar debe ser ofrecido y discutido ampliamente.
Es importante que, durante la asesoría, se indique claramente la falta de datos definitivos acerca de los beneficios clínicos y se señalen los riesgos de la terapia antiretroviral.
Bibliografía
• Hoffman-Kamps HIV Medicine 2003, Flying Publisher. www.hivmedicine.com
En español: http://www.hivmedicine.com/textbook/spanish1.htm
• John G. Bartlett. Medical management of HIV infection, 2004.
• http://www.aidsinfo.nih.gov
• http://www.hivinsite.com


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